Eurocopa 2024 (semifinal) - España-Francia 2-1: Susto, reacción y victoria
Seguramente, no es lo mismo remontar el marcador contra Georgia que contra Francia. Aunque para España fue lo mismo, en ambas ocasiones lo hizo. En la última para alcanzar la final de la Eurocopa 2024.
Francia llegaba a la semifinal sin convencer, pero imponiendo respeto por la cantidad de jugadores de alto nivel que integran sus filas. Su balance goleador no correspondía al talento acumulado. Una anotación de penalti y dos autogoles era todo lo que los franceses habían obtenido. Sin embargo, contra España marcaron el primer gol de jugada del torneo a cargo de Muani pero con Mbappé dando el pase preciso en una de las escasas intervenciones de mérito de la estrella francesa.
España acusó el gol tempranero como es normal, pero Francia no supo, o no le dio tiempo a plantear una estrategia para completar la derrota. Entre otras cosas, porque mostró las mismas deficiencias creativas que ha ido arrastrando durante la Eurocopa.
Y mientras los franceses se “frotaban” las manos al verse con ventaja en el marcador, viviendo una ilusión efímera, en el bando español un “mago” del balón como Lamine Yamal “frotaba” a su vez la lámpara maravillosa para inventarse un disparo “mágico” y empatar el partido a los 21 minutos.
Lo que no había podido hacer Francia lo consiguió España. Solo cuatro minutos después, una nueva genialidad de Dani Olmo controlando el balón con estilo y rematando con dureza, puso el que sería el 2-1 definitivo.
Quedaba mucho partido por delante, España aguantó la presión y a los jugadores franceses les volvió a faltar imaginación para finalizar las jugadas, mientras que los españoles, a medida que el tiempo transcurría, empezaron a tranquilizarse, a dominar el centro del campo y a hacer circular el balón ante la impotencia de Didier Deschamps quien, viendo que el partido se le escapaba de las manos, introdujo cambios para reactivar a su selección. Pero ni un voluntarioso Camavinga, ni la supuesta habilidad de un Griezmann sin chispa, ni la verticalidad de Barcola, y más tarde, ni la experiencia de Giroud, pudieron con la telaraña que iban tejiendo sobre el campo los jugadores españoles, comandados por Fabián y Rodri, pero secundados por una defensa que también supo sufrir y, en general, todo un equipo convencido de sus posibilidades de alcanzar la final de la Eurocopa 2024.
Quedaba mucho partido por delante, España aguantó la presión y a los jugadores franceses les volvió a faltar imaginación para finalizar las jugadas, mientras que los españoles, a medida que el tiempo transcurría, empezaron a tranquilizarse, a dominar el centro del campo y a hacer circular el balón ante la impotencia de Didier Deschamps quien, viendo que el partido se le escapaba de las manos, introdujo cambios para reactivar a su selección. Pero ni un voluntarioso Camavinga, ni la supuesta habilidad de un Griezmann sin chispa, ni la verticalidad de Barcola, y más tarde, ni la experiencia de Giroud, pudieron con la telaraña que iban tejiendo sobre el campo los jugadores españoles, comandados por Fabián y Rodri, pero secundados por una defensa que también supo sufrir y, en general, todo un equipo convencido de sus posibilidades de alcanzar la final de la Eurocopa 2024.
Una final a la que ha conseguido llegar España anotando los dos únicos goles que ha encajado de jugada la solvente defensa de Francia en todo el torneo.
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