Crónica de Kataklysm, Vader y Blood Red Throne: El infierno sobre la tierra

 

Locky Pérez


FECHA: 01 Marzo 2026
LUGAR: Sala Razzmatazz 2
CIUDAD: Barcelona
ORGANIZADOR: Get Rock
DURACION: Kataklysm (75m.), Vader (50m.) Blood Red Throne (30m)



El “Freedom Or Death Tour 2026” pasó por Barcelona con la misma intensidad que la naturaleza nos está machacando últimamente, solo que los vientos huracanados que soplaron en el recinto de la sala 2 de Razzmatazz procedían del escenario donde los tres grupos protagonistas desataron “el infierno sobre la tierra”.

Con la experiencia como arma triunfadora, los canadienses Kataklysm, los polacos Vader y los noruegos Blood Red Throne, impartieron toda una devastadora lección de brutal death metal.

BLOOD RED THRONE

Nos noruegos saltaron al escenario cuando aún no estaba todo el público en la sala, pero su sonriente actitud brindando ante los presentes les granjeó su simpatía.

La primera andanada de decibelios duró solo media hora, tiempo suficiente para convencer de su encolerizada propuesta, compuesta de una batería atronadora, unas guitarras erosivas, un bajista cuya velocidad con los dedos lo convirtieron en el “más rápido del oeste” y un vocalista con presencia que alternó su registro desgarrado con el cercano al grind.


Abrieron con “Unleashing Hell”, una pieza de Affiliated With The Sufferind, su segundo álbum de 2003, para centrarse a continuación en canciones más cercanas en el tiempo como, “Beneath The Means” y “Vermicular Heritage”, de su último álbum Siltskin (2025), además de “Every Silent Plea” (Nonagon 2024) y la muy bien recibida “Itika” (Imperial Congregation 2021), para cerrar con “Smite”, otro tema clásico de su tercer álbum Altered Genesis de 2005.

Una actuación muy sólida a la que le faltó algo más de volumen en lo que se refiere a los solos de guitarra. Sin embargo, no fue obstáculo para que tanto grupo como público terminaran contentos. Unos repartiendo bebida, púas y CD's y los otros sorprendidos de la contundencia de la banda. Ingenuos, no sabían que las emociones fuertes solo acababan de empezar.


VADER

Lo de Vader fue sencillamente memorable. Sin ánimo de entrar en comparaciones, lo cierto es que su actuación fue más espectacular que la de Kataklysm, en mi particular opinión.

La ambientación y la presencia escénica que se respiraba crearon una hipnótica atmósfera que atrapó al público desde el mismo inicio con “Shotis”, “Fractal” y “Wings”. Liderados por un Piotr Pawel inmenso, cuya endemoniada voz inundaba el escenario de malignidad, el resto del grupo se mostró desafiante, compacto y devastador.


Cosa sorprendente hasta cierto punto, no interpretaron temas de su última obra, Solitude In Madness, lanzada en 2020, canalizando su repertorio entre la mayoría de sus otros álbumes.

“The One Made Of Dreams”, “Reign Forever World”, “The Book” y “Cold Demons”, consolidaron una actuación sobrada de magnetismo y virulencia, pero el momento culminante fue la ejecución de “This Is The War”, con Piotr imprimiendo a su registro vocal un escalofriante énfasis. A continuación, piezas con un marcado dinamismo como “Lead Us!!! ?” y “Triumph Of Death” contribuyeron a que el concierto mantuviera un magnífico nivel y cuya recta final estuvo compuesta por “Dark Age”, “Carnal” y la apoteósica “Halleluya!!! (God Is Dead)”, con el público coreando el estribillo hasta que dejaron de sonar los instrumentos.

Vader, contaron con un excelente sonido, la potencia de la impresionante batería, que acaparaba gran parte del escenario, no obstaculizó la labor de las guitarras, dejando que los riffs erosivos y los solos saturados de distorsión invadieran la sala con una resolutiva efectividad, sin olvidar la portentosa garganta de Peter y la consistente aportación rítmica del bajo.

KATAKLYSM

Ya con la sala a rebosar, Kataklysm se apuntó a la “lujuria decibélica” con su death metal de enfoque melódico, algo más accesible a los oídos que la propuesta de sus predecesores, aunque ejecutada con similar intensidad.

Comenzaron con “Push The Venom” y “The Serpents Tongue”, con el potente registro de Maurizio Iacomo dominando el ambiente. Quizá, debido a que aún estaba aturdido por el recital de Vader, el comienzo de la actuación de Kataklysm me dejó algo frío. No obstante, los canadienses fueron cogiendo ritmo y actitud, así que, con un par de abrumadores temas como “Goliath” que da título a su último álbum además de “Die As A King” del mismo trabajo, consiguieron despertarme del letargo mental en el que me había sumido por culpa de los polacos.

Llegado el momento de interpretar “Prevail” la batería tuvo algunos problemas teniendo que parar tras unos compases. Poco después, solucionado el asunto, volvieron al ataque.



En sus actuaciones en el Reino Unido, el inicio lo protagonizaba
“Soul Destroyer”, pero en España cambiaron el set list, resultando todo un acierto puesto que, con el sonido ya bien calibrado, el tema en cuestión sonó de maravilla y, sin duda, fue un punto de inflexión, donde el grupo canadiense puso la directa y añadió un plus de calidad a su interpretación corroborado seguidamente por la brillante ejecución de “The Rabbit Hole”.

Tras un corto solo de batería de James Paine y con el resto de la banda cogiendo aire detrás del escenario, el anuncio por parte Maurizio del siguiente tema “The Resurrected”, puso a la sala en ebullición, acometiendo Kataklysm un resto de concierto a pleno rendimiento con la interpretación de “In Shadows &Dust” y “As I Slither” en la que el vocalista invitó a subir al escenario al publico sin miedo a que la seguridad de la sala interviniera. Consecuentemente, los más osados tuvieron su minuto de gloria sobre las tablas junto a sus ídolos.

Con unas impresionantes “Bringer Of Vengeance” y “Cripper & Broken” los canadienses encaminaron la actuación hacia su recta final en la que se sucedieron, para éxtasis de los presentes, “At The Edge Of The World”, “Narcissist” (muy celebrada), “The Black Sheep” y por último “Elevate”, completando un repertorio bastante repartido entre su discografía.

Vader había puesto el listón muy alto, pero Kataklysm, si no llegó a superarlo, si estuvo a la altura de lo que se esperaba. Cada cual en su estilo, brillaron y convencieron, en una inolvidable noche en la que los aturdidos oídos de los seguidores chorrearon adrenalina saturados de un aplastante death metal.





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